jueves, 21 de enero de 2010

Welcome to the club...

Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que he perdido uno de los mejores hábitos que tenía cuando era pequeña.

LEER

No recuerdo una sola noche de mis 16 años en mi hometown que no me fuese a la cama acompañada de un libro. Mi estantería no aceptaba más ejemplares, los devoraba, los releía, los comentaba, en resumen me hacían disfrutar y aprender.
(Y me proporcionaban ese ansiado sueño que no me entra por las noches hoy en día...)
Pero todo cambió cuando vine a vivir a Madrid. Me aficioné a escuchar la radio por las noches, escuchaba "En tu casa o en la mía " con Lorena Verdún y Gustavo Risueño en los 40 principales. Qué de noches escuchándoles... También veía la tele, cosa que no estaba muy acostumbrada en mi querido hogar moralo, y las llegúe a preferir, ya que era más cómodo para mis sentidos estar en automático.
(Ojo, que una buena peli por la noche es estupendo...)
Los años han pasado y he cogido temor a abrir un libro, a sentir esa sensación que provoca engancharse a una novela, esa emoción que provoca sentir un buen poema o esa intriga que provoca un buen misterio sin resolver.

Me había vuelto una lecturofobica. (¿Existe??)


Actualmente, cada vez que me monto en el metro observo a la gente que me rodea, a veces les cambio de modelito mentalmente, otras imagino el motivo de sus ojeras o lo bien o mal que le va la vida y en ocasiones observo a los que van leyendo. Estos me llaman tremendamente la atención. Nunca he sido capaz de leer en un viaje, lo primero porque Mamá siempre decía que leer en el coche marea, y yo me lo tomé al pie de la letra...y segundo porque utilizo esos momentos "transporte" para pensar.
Cosa que reconozco debería evitar ya que incrementa mi cacao mental.

Hablando de estos "lectores de transporte" podría clasificarlos de muchas maneras, tenemos los típicos que leen el último bestseller, los que leen un clásico que recientemente se ha puesto de moda por alguna adaptación cinematográfica, los frikis "harrypoterianos" y los que no dejan ver que están leyendo por tener el libro envuelto en hoja de periódico o papel de regalo.
Jamás he entendido como son capaces de enfrascarse en la lectura de ese libro que seguramente anoche dejaron de leer a regañadientes porque ya era tarde y buscan cualquier momento que se precie para retomar el hilo de la historia.

En el bus y sobre todo en el metro hay ruido, empujones, subidas y bajadas de viajeros, ladrones y la típica niña repelente al lado chillando.
¡Es imposible leer en esa situación!
Aún asi, no dejo de observarles, imaginar si realmente se estarán enterando de algo, si alguna vez habrán sido capaces de pasarse de parada debido a su gran concentración lectora o si disfrutan de la misma manera que lo hago, o más bien hacía acomodada en mi cama con la almohada doblada por detrás.

Muchas veces criticamos o rechazamos lo que realmente anhelamos, y dada la pérdida de costumbre en mi caso, admiro realmente a esta gente.
Con la carrera llegué a odiar la lectura, ya que eran libros obligatorios, y decidí que odiar algo era darle demasiada importancia. De esta forma me propuse que cuando la terminara me leería todos esos clásicos que en su momento me resultaron latosos y pedantes ya que a lo mejor fuera del contexto estudiantil volvería a saborear dicha afición.
Mi vocabulario se ha visto altamente resentido por no leer, mis conocimientos son más escasos por no leer, mi vergüenza es mayor al no poder comentar sobre el último libro de "....",
...todo ello...
por no leer.

Asi que anoche decidí que la consola está bien para los fines de semana, que la tele (cosa que casi no veo) debería dejarla para momentos relamente necesarios y que quería volver a sentirme inmersa en una buena lectura.
Estaba en casa de mis abuelos, casualmente me comentaron que en casa había unos 3500 libros contados hace unos años por mi abuela en una mañana aburrida pero que seguramente ascenderían a 5000 actualmente. Me sorprendió pensar en la cifra. Y más todavía pensar que el 80% de ellos habían sido leídos por mis abuelos y no sólo en una ocasión.
Me fui a dormir, y en una estantería encontré un libro.

BINGO!!

¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas!

Para aquellos que no lo sepan, comentar que dedico mi tiempo a mi Master de Comunicación de Moda y Belleza, en el cual la Publicidad, Marketing, Periodismo y Comunicación son esenciales.
Pues bien, he aqui el título de mi descubrimiento.


El Libro Rojo de la Publicidad de Luis Bassat.

"Como tenga que esperar los mismos 8 años que he tardado en la carrera para leerme los clásicos y después otro año más para empezar con las obras relativas al Master me pego un tiro". - pensé

Así que con un poco de miedo lo abrí.

Y no pude cerrarlo.

Me dieron las 3 de la mañana y quería más.

Hoy he vuelto en bus a casa. E iba leyendo. Y un hombre se me ha acercado a preguntarme que leía. Y como quien no quiere la cosa me ha recomendado un libro.



Kafka en la Orilla de Haruki Murakami.

Y lo mejor de todo es que lo primero que he hecho nada más llegar a casa ha sido meterme en Wikipedia y ver de que iba. Y lo segundo pensar que inconscientemente he vuelto a ese mundo que tanto deseaba.

Y tengo mono, mucho mono...

viernes, 15 de enero de 2010

De vuelta con fuerza felina...

El pasado lunes tuvo lugar el II Encuentro YO DONA con la Moda Internacional al cual tuve el placer de asistir.

Adjunto el link de yo dona.com en el que se resume minuto a minuto lo más destacado de la jornada
(God....comienzo a escribir como una dichosa periodista....)


Fueron 10 intensas horas de conferencias, ponencias, y tira y afloja de los distintos participantes.


Mis favoritos, as usual, Modesto Lomba y Angel Asensio. Fuertes y convincentes.
De José Castro me quedo con su particular acento y su innata chispa. Claramente me he hecho fan de Agatha Ruiz de la Prada, para los que no pudisteis asistir no os imaginais lo que da de si esa mujer y lo que me pude reir en su enfrentamiento con Lucía Cordeiro. Logicamente jamás llevaría un lazo como el de ella en la cabeza ni le pediría el número del autor de su último estiramiento de ojos...A destacar lo campechana que puede llegar a ser "la mujer del nombre según el día que me levante", Leonor Perez Pita, alias Cuca Solana. Quiero tener esa voz de cazallera de mayor, aunque lo de su moño es otro cantar.

Como muestra el link de arriba y el Yo Dona de mañana nº246, en el cual no dejeis de admirar mi pose de aburrimiento de la página 12.
Ah! y mi amado Deivid Dolphin. En persona es imponente, simpático y por desgracia gay.



By the way, le encantaron "mis leopardos"
(palabras textuales...)



Os dejo no sin antes desvelaros la última adquisición a mi pobre vocabulario y además la nueva palabra de moda que tuve el placer de oir a mi padre por primera vez hace una semana y que desde entonces si no la he oído 20 veces no la he oído ninguna.
(Os ha pasado alguna vez esto...??)

Por lo visto es la clave de todo. Tenedlo en cuenta!

sinergia.
(Del gr. συνεργία, cooperación).
1. f. Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.

Buen finde a tod@s!


miércoles, 13 de enero de 2010

Brrrrrr...

Dos meses de inexplicable ausencia.

Y sigo sin saber como seguir o más bien como empezar de nuevo...

Hasta entonces intentaré mantener mis escasas ideas a buen recaudo y protegidas, que con el weather de mierda que tenemos más nos vale!


By the way...Feliz año a todos!!
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